Faltan motivos para ser un personaje bueno

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Hablemos de la presunción sobre las alineaciones de los personajes

 

El tema que me trae a escribir esta reflexión no es tanto algo que sea observable a simple vista en una historia, es más bien una idea que corre de fondo. Algo que podría ser incluso propio de la naturaleza humana. ¿Complicado? Seguro que sí, pero vamos a verlo.

Estoy hablando de la alineación de los personajes en “buenos” o “malos”. Y cuando hablo de ésto, lo hago teniendo en cuenta incluso muchas novelas actuales que se han ido separando de esa idea dual. Novelas, que presentan personajes con muchos matices, con sus propios intereses, donde quizás no hay bandos definidos, sino solo personas cuyos fines son opuestos. Pero incluso con estas novelas, si quisiéramos emplear una clasificación por bandos, seguro podríamos hacerlo con mayor o menor esfuerzo.

Te invito, a que tomes una novela que responda a estas características y alinées los personajes en estos dos grupos; estoy seguro de que, aunque con un poco de trabajo, vas a llegar a un resultado. Yo mismo voy a hacer esta prueba, y como ejemplo, tomo la saga de La torre oscura, de Stephen King, ya que si hay algo que King sabe darnos, es personajes creíbles y cotidianos, incluso en la fantasía. (Aunque muchas veces sus personajes sean un puñado de escritores borrachos y fracasados).

Siguiendo este ejemplo, la historia está encabezada por Roland, el pistolero, quien tiene más acciones y atributos negativos que positivos para resaltar. Esto emparenta al personaje más con un antihéroe que con un héroe, ¿y esto, por qué? Seguramente sea porque sus acciones se alejan de lo que, por naturaleza, consideramos una acción noble y se aproxima a una acción egoísta.

En este momento entra en juego un concepto interesante: naturaleza. No existe nada más alejado de la realidad que considerar ciertas acciones como propias de la naturaleza humana. Tales definiciones, no son otra cosa que construcciones culturales; para una muestra, basta con comparar las leyes penales de culturas muy diferentes.

 

¿Y todo esto, a qué va?

Sí, parece que me hubiera desviado del objetivo principal. Retomemos entonces. ¿Ya elegiste una novela e hiciste una clasificación? Bien, porque va a ser esencial para que entiendas el siguiente punto. Y cuando digo que entiendas, no me refiero a que estés de acuerdo; esto es solo una reflexión personal que quiero compartir con vos.

Me arriesgo a creer que la diferencia entre buenos y malos la hiciste conforme a sus acciones. Obviamente, ¿cómo más si no? Y si acaso no hay personajes del todo “buenos”, al menos no son tan malévolos como lo son los otros. Esto quiere decir que si no los definiste por antonomasia (separarlos por opuestos), los diferenciaste por el grado de sus acciones.

Yo hice lo mismo con Roland. Lo situé en el bando de los “buenos”, porque a pesar de ser por momentos un hombre egoísta, que busca su propio beneficio y arriesga la vida de sus compañeros sabiendo que ellos no saldrán vivos, al menos siente remordimiento por ello. Si bien existen otros personajes que hacen lo mismo, al no experimentar culpa por sus acciones, automáticamente los emparento con los malos.

Hasta acá el primer punto: separamos a los personajes de acuerdo a sus acciones.

Ahora, me gustaría que pensaras en aquellos que pusiste en el grupo de malos; seguramente cada uno tendrá un motivo, ¿no? Nadie es malo porque sí, cada quien tiene sus motivos (más o menos profundos, es otro asunto). Y sí, es seguro que existe una tendencia a mencionar un pasado trágico, para explicar por qué el malo se volvió tal como es. Pero, ¿acaso un personaje bueno no puede tener un pasado igual de trágico? Claro que sí: para un mismo hecho, diferentes resultados.

¿A qué quiero llegar con esto? Tomemos el pasado trágico. En el caso del malo, es lo que desencadena su forma de ser, contraria a la moral que rige ese mundo. En el caso del bueno, seguramente (siguiendo otro cliché de la fantasía) será lo que a corto o largo plazo, lo inicie en su aventura.

Seguramente, no te estoy diciendo nada nuevo. Pero, ¿y si te dijera que para un personaje malo es obligatorio que exista algo que justifique sus actos, pero para uno bueno, no es necesario?

 

Y llegamos al punto

Una introducción larga pero necesaria. Es a esta última pregunta a la que quería llegar. Mi observación de numerosas historias se basa en que es mucho más común dar un motivo para su personalidad al malo, que al bueno. ¿Y esto, por qué? Porque se preasume que “por naturaleza”, el ser humano tiende a la bondad, y solo un motivo fuerte, puede obligarlo a cambiar. Pero, ¿recordás que al principio de este artículo dije que todo es cuestión de cultura?

¿Qué consideramos bueno o malo? Seguramente, tendrán una opinión muy distinta en diferentes lugares del mundo. Entonces, si lo bueno o malo es un concepto cultural, ¿hacia qué alineación tienden realmente los personajes? Ya no podemos decir que “por naturaleza” tienden a la bondad. Nos queda una sola opción: la neutralidad.

Si te despojás de cualquier concepto cultural y estudiás a un personaje sin compararlo con su entorno, jamás podrías saber si tiende a la bondad o la maldad. Porque bueno o malo es un término relativo y relacional. Hay buenos “más buenos” que otros, pero esto sólo lo vas a descubrir en tanto lo relaciones con su contexto.

Pero, ¿por qué un personaje que tiende a la neutralidad se asocia a la bondad y no a la maldad? Porque un personaje neutral no entra en conflicto con su entorno, y por descontado, sus acciones no perjudican a nadie. El “malo”, siempre perjudicará a alguien con sus decisiones, en tanto el “bueno”, no; o al menos intentará evitarlo. Entonces, un personaje neutral, que no resulta perjudicial para nadie, es más fácilmente asociable a la bondad.

Y de esta última razón se desprende la idea de que un “malo” siempre necesita tener razones fuertes para ser como es, pero un “bueno”, no necesariamente.

 

En conclusión

Seguro dí por sabido mucho, o dejé varios pormenores de lado, pero a grandes rasgos esa es mi idea acerca de esta…falta de razones para ser bondadoso.

¿Alguna vez habías pensado en esta “falta de razones para ser bueno”? ¿Te parece que son preceptos culturales, o creés que es parte de la naturaleza humana? Tal vez sos de los que piensan que la tendencia natural es la maldad, y solo buscamos razones para no ser “tan malos” como los demás. Contame tu opinión en los comentarios.

Hasta el próximo artículo.

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3 comentarios en “Faltan motivos para ser un personaje bueno

  1. A veces, quizás, no necesitamos motivos para considerar bueno un personaje y malo a otro. Muchas veces nos caracterizamos o entendemos algunas acciones de acuerdo a lo que uno mismo haría. Como por ejemplo, yo haría tal o determinada cosa en esa situación y el personaje hace algo similar, lo cual ya lo asociamos a uno mismo y nos hace tener empatía con el personaje. También, en muchos escritos van sufriendo cambios o el escritor mismo comienza a demostrar otras facetas del personaje que hace que cambiemos de opinión en cuanto a nuestra percepción de bueno y malo, así como dice el artículo, algo del pasado que justifique su forma de ser o actuar. Stephen King suele jugar mucho en ese tema por eso me encanta. En fin, me encantó el artículo, como todos, y esa es mi humilde opinión al respecto.

    1. Sí, la evolución del personaje es algo primordial, sino, nos quedaríamos en una trama maniqueísta: buenos muy buenos, y malos muy malos, y de faceta o cambio, cero. Algo que me intriga siempre, son esos personajes claramente destructivos (asesinos, psicópatas, etc), que jamás dejan en claro si hay una razón real para ser así. Es de esos pocos casos donde casi no existe un motivo, y sin embargo resulta un personaje complejo.
      ¡Gracias por tu opinión!

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